¡Vino Espumoso!

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Vino espumoso: se puede disfrutar de estos excelentes vinos. Hay dos categorías diferentes de este tipo de caldos: los vinos espumosos (que llevan gas disuelto, fruto de una segunda fermentación) y los vinos gasificados (a los que se les inyecta CO2). Conozcamos los tres métodos de producir vinos con gas.

El vino espumoso está en auge.

Asi es: el vino espumoso y sus variedades ha llegado para quedarse en nuestras mesas, desde las más exquisitas de los restaurantes trending hasta las tabernas más auténticas o las casas más humildes. El vino espumoso no es algo que naciera ayer, si no anteayer. Algunos lo acaban de descubrir pero tiene ya varios siglos. Y no hay un solo tipo, si no varios.

En primer lugar, tenemos el vino espumoso elaborado por el método tradicional, también llamado “Champenoise”. Definido por el famoso monje benedictino Pierre Perignon en la Francia de hace cuatrocientos años. Cuando el vino espumoso efectúa de manera natural su fermentación, se embotella con la adición de levaduras y un poco de vino base, azúcar y levadura. Así se consigue una espectacular segunda fermentación que genera las burbujas carbónicas.

Aquí el gran secreto -que no es tal, pues esto se conoce hace siglos- es que la segunda fermentación, al suceder dentro de la botella cerrada, obliga al gas a disolverse en el vino. Esto le confiere ese espectacular aspecto y sabor único. Vinos espumosos: nace una leyenda cada vez que bebemos un sorbo.

vino espumoso
Una copa de vino burbujeante

Para su comercialización, se retiran los sedimentos de las levaduras y se deja reposar hasta su comercialización. Este método es el utilizado para producir cavas y espumosos, pero sólo los producidos dentro de la Denominación de Origen “Champagne” en el norte de Francia pueden llamarse champán. En España, naturalmente, no podemos producir vino”Champagne” por cuanto es una Denominación de Origen francesa. Aquí tenemos el delicioso Cava.

En segundo lugar, existe el método “Charmant”, también llamado “Granvas”. Es más moderno que el anterior, creado en el siglo XIX. Perfeccionado por otro francés, Charmant, hacia 1907. Básicamente se procede a la segunda fermentación en grandes barricas, no en botellas individuales y luego se procede al embotellado.

Y en tercer y último lugar, tenemos el vino gasificado. Este método inyecta CO2 al vino tras la primera fermentación. De esta manera, las burbujas son más grandes que en los vinos “Champenoise” y “Charmant” y por tanto desaparece con más rapidez.

La calidad del vino con gas

En realidad la calidad del vino depende mucho más de la bondad de la uva utilizada y por ello el gas no tiene tanto peso en su evaluación final. Los expertos dicen que los espumosos elaborados por métodos tradicionales son más elegantes y complejos, mientras que los vinos “Charmant” se distinguen por su mayor frescura y carácter afrutado.

Hay una anécdota famosa sobre el gran Luciano Pavarotti, gran aficionado a este tipo de vinos. Aficionado como era al famoso vino Lambrusco italiano, lo echaba de menos en cierto hotel fuera de su país. Un gran amigo español suyo y famoso tenor por más señas -de quien no nos atrevemos a decir su nombre pero que es exactamente “ese” que está pensando ahora- le dijo que él le iba a conseguir su vino en unos minutos. Fue a las cocinas y pidió un tinto con gaseosa. Cuando se lo sirvió al gran tenor italiano, éste fingió no reconocer el truco y siguió la broma… Para gran hilaridad de todos.

vino espumoso
Un buen brindis con vino espumoso

VinosyCavasOnline.com es un blog especializado en noticias y actualidades del vino y sus derivados. Hablamos de vino, de bebidas espirituosas así como de cerveza y licores. Esperamos que te haya gustado esta noticia relacionada con el vino espumoso.

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Quitar manchas de vino, el eterno dilema, 9 soluciones

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Quitar manchas de vino, disfrutar de un buen vino es siempre un placer que siempre podemos regalar a nuestros sentidos. Al tomar una copa de vino tinto se pone en marcha toda una maquinaria de receptores sensoriales. El olfato y el gusto son dos sentidos claves a la hora de poder apreciar todos los matices de un buen vino, sin embargo, nuestro primer contacto con el producto tendrá lugar a través de la vista. La intensidad, la limpidez y, sobre todo el color, son las tres características principales que podemos distinguir en un vino a través de nuestros ojos.

Si nos centramos en el color, este juega un papel primordial en el placer visual que conlleva disfrutar un buen vino. Pero ese placer se convierte a veces en pesadilla, cuando vemos derramarse el vino sobre nuestras prendas favoritas. A continuación, os detallamos 9 técnicas que podemos buscar para que la tinción del vino no quede fijada a la ropa.

QUITAR MANCHAS DE VINO CON AGUA OXIGENADA Y DETERGENTE LÍQUIDO

Otro truco muy eficaz para limpiar las manchas de vino es el de utilizar una mezcla en la que volveremos a recurrir al agua oxigenada, esta vez junto con jabón líquido o detergente líquido. Para ello, haremos una mezcla de agua oxigenada y jabón líquido para ropa al 50 %. Aplicaremos la mezcla sobre la mancha y dejaremos actuar durante unos minutos. Después, procederemos a lavar la prenda de forma normal. En este caso, volvemos a recurrir al agua oxigenada por su gran capacidad oxidativa. Al oxidar una sustancia, lo que estamos haciendo es “robarle” electrones a los átomos que la componen. Estos electrones tienen gran importancia a la hora de dotar de color a las sustancias y materiales de los que forman parte. Lo hacen “atrapando” una cantidad determinada de energía de todo el espectro de luz blanca que incide sobre ellos y repeliendo el resto. Así, en función de la longitud de onda de luz que “atrapen” estos electrones, así será el color que proyecte el material o la sustancia que los contiene. De esta manera, al oxidar una mancha de vino, lo que estamos haciendo es impedir que sus electrones absorban la luz, por lo que rebotarán todo el espectro lumínico de forma íntegra y nuestros ojos lo percibirán como luz blanca. O dicho de otro modo, estaremos blanqueando la mancha de vino.

Pero ojo, porque esta capacidad blanqueadora del agua oxigenada puede afectar también sobre los propios tintes de los tejidos que queremos limpiar. Por ello, es preferible emplear los métodos de limpieza que impliquen el uso de agua oxigenada solo sobre prendas blancas o sobre tejidos de colores claros. También deberemos hacerlo durante un período de tiempo breve para evitar daños en nuestra ropa o mantelería.

QUITAR MANCHAS DE VINO CON BICARBONATO SÓDICO

> De manera complementaria, podemos añadir la aplicación de bicarbonato sódico al método anterior. Para ello, una vez que hemos empapado la zona manchada con vino blanco y lo hemos dejado actuar durante un tiempo, aplicamos encima una pasta espesa preparada a base de bicarbonato y agua. Dejamos que la mezcla trabaje durante varias horas, siempre vigilando que la zona se mantenga húmeda, tras las cuales procederemos a lavar la prenda con normalidad.

Este truco para eliminar las manchas de vino se basa en la gran propiedad de adsorción (no confundir con absorción) del sodio presente en el bicarbonato sódico. Se trata de una cualidad que hace que algunos compuestos de sodio puedan atraer y retener en su superficie distintas partículas gaseosas, líquidas o sólidas disueltas. De esta manera, el bicarbonato sódico captaría las partículas de vino del tejido manchado, dejando limpia la prenda.

QUITAR MANCHAS DE VINO CON SAL DE MESA

Como bien decíamos, el tiempo que dejemos pasar desde que se produce la mancha es crucial. Siempre será más fácil hacer frente a una mancha de vino reciente que tratar de limpiar la mancha una vez que el líquido se haya secado. En este sentido, una de las primeras reacciones que solemos tener ante una mancha de vino reciente es recurrir a la sal de mesa. Hay quien aconseja aplicar un poco de sal directamente sobre la mancha de vino, sin embargo, la sal común no servirá realmente para eliminar la mancha. Pero tampoco es que sea una reacción totalmente inútil, ya que la aplicación de sal de mesa directamente sobre la mancha ayudará a absorber más rápidamente la humedad del vino, evitando que este se extienda por los tejidos. En cualquier caso, si aplicamos sal sobre la mancha no deberemos dejarla demasiado tiempo, ya que esto podría jugar en nuestra contra y fijar la mancha de vino con mayor fuerza.

quitar manchas de vino

QUITAR MANCHAS DE VINO CON VINO BLANCO


La mejor opción a la hora de eliminar una mancha de vino tinto reciente, tanto si hemos aplicado antes sal como si no lo hemos hecho, es empapar la zona manchada con vino blanco. Los taninos del vino blanco ayudan a neutralizar la tinción provocada por los taninos del vino tinto, por ello, la aplicación de vino blanco sobre la mancha será siempre nuestra primera opción. Debemos humedecer un trapo limpio o una esponja en vino blanco y dar pequeños golpecitos con ella sobre la zona manchada. Hay que intentar evitar restregar la mancha para que esta no se extienda, por ello, es mejor ir humedeciéndola poco a poco con el vino blanco en lugar de frotarla directamente. Después, se deja actuar al vino blanco durante unos minutos y para terminar lavaremos la prenda afectada con agua y jabón.

QUITAR MANCHAS DE VINO CON LECHE


Las manchas de vino son algo más complicadas de eliminar una vez que se han secado. Sin embargo, también existen formas de combatirlas.

Uno de los métodos más efectivos es tratar la prenda manchada con leche. Para ello, calentaremos leche en un recipiente e introduciremos la prenda en remojo. Dejaremos que la leche actúe durante el tiempo necesario hasta que veamos que la mancha se va diluyendo. Cuando esto haya sucedido, podremos lavar nuestra ropa de la manera habitual.
Leche

QUITAR MANCHAS DE VINO CON LEJÍA


Las propiedades blanqueadoras de la lejía son de sobra conocidas. No en vano, se trata de un producto de limpieza y desinfección empleado muy a menudo en el hogar y también en procesos industriales. La lejía de uso doméstico es un compuesto de hipoclorito de sodio diluido en agua en una proporción de entre el 5 % y el 10 %, por lo que en este caso nos beneficiaremos nuevamente de la capacidad de adsorción de partículas del sodio. Además, la lejía es también un compuesto oxidante muy potente, lo que como ya hemos visto, propicia el blanqueamiento de sustancias y materiales.

El uso de lejía para eliminar una mancha de vino debería ser una medida a emplear solo como último recurso, ya que se trata de un método muy drástico y agresivo con los tejidos. La emplearemos solo sobre piezas de ropa blancas y resistentes, ya que eliminaremos, casi con total seguridad, los tintes propios del tejido si la usamos sobre prendas de color. Para mayor seguridad, podemos aplicar la lejía diluida en agua directamente sobre la prenda. Dejaremos actuar unos minutos y después lavaremos la pieza de manera normal.

QUITAR MANCHAS DE VINO CON AGUA HIRVIENDO


Si el tejido que se nos ha manchado con vino es parte de una pieza de mantelería resistente, podemos tratarla con agua hirviendo. Para ello, llevaremos a ebullición una cantidad de agua suficiente para poder sumergir la parte manchada de la tela en ella. Introduciremos la ropa en el recipiente en el que hayamos hervido el agua y la dejaremos actuar. También podemos añadir un poco de jabón líquido al agua hirviendo para que nos ayude a eliminar las partículas de vino. Cuando el agua vaya perdiendo temperatura, podremos proceder a lavar la pieza normalmente.

QUITAR MANCHAS DE VINO CON VINAGRE BLANCO Y DETERGENTE LÍQUIDO

> El vinagre blanco también tiene propiedades bloqueantes y limpiadoras. Utilizándolo mezclado con detergente líquido, ayudará a neutralizar los pigmentos propios del vino, principalmente los rojos y los violáceos. Para acelerar el proceso químico que permite la limpieza de la mancha de vino, podemos calentar un poco la disolución de vinagre blanco y jabón líquido, con lo que la capacidad limpiadora de la mezcla será más efectiva. Tras dejar actuar nuestra disolución directamente sobre la mancha durante unos minutos, podremos pasar a lavar la tela de la manera habitual, preferiblemente con agua caliente.

quitar manchas de vino

Removemos nuestra mezcla e introducimos la prenda manchada. La dejamos unas horas en remojo y después aclaramos con agua en abundancia. Una vez hecho esto, podemos lavar nuestra prenda de manera normal.

Estas son algunas formas de eliminar las manchas de vino tinto de nuestra ropa, manteles o alfombras. Algunas, como la limpieza con vino blanco, pueden ser también aplicadas en manchas de vino en la pared, tras lo cual aclararemos la zona con una mezcla de agua oxigenada y agua al 50%.

En cualquier caso, hay que tener en cuenta que estos métodos de limpieza están pensados para tratar tejidos blancos y debemos tener especial cuidado cuando los apliquemos sobre ropa de color para no eliminar el tinte propio de los tejidos. Ante cualquier duda, no hay que olvidar consultar siempre las etiquetas del fabricante y realizar pruebas en zonas poco visibles de la ropa, antes de aplicar nuestras soluciones sobre las manchas.

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Curiosidades del Vino

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  1. EL VINO PUEDE MEJORAR NUESTRA VIDA SEXUAL – Curiosidades del Vino
    Según estudios recientes realizados en Italia, las personas que toman una o dos copas de vino diarias están más preparadas para gozar de los placeres mundanos con mayor intensidad.
  2. COCA-COLA CON ALCOHOL – Curiosidades del Vino
    De hecho, la Coca-Cola, concebida inicialmente como una cura para diversos trastornos, entre los cuales la falta de libido, contenía alcohol (aparentemente vino) en su fórmula original. John Pemberton fue bligado a retirar el alcohol pese a su profundo convencimiento sobre las propiedades vigorizantes del “cocktail”.
  3. ¿QUIÉN BEBE MÁS? – Curiosidades del Vino
    Si nos preguntamos qué país es el mayor consumidor de vino del mundo es fácil equivocarnos, pues muchos pensaríamos en Europa o América, ¡pero no! El mayor consumidor de vino del mundo es China y, curiosamente, el país con el consumo per cápita más elevado el Vaticano. Quizás el hecho de que el rojo se considere un color que trae suerte explique el porqué de los más de 160 millones de cajas de vino que se consumieron en China en el último año; el porqué de las 100 botellas de media que consume una persona anualmente en el Vaticano es un misterio divino.
  4. EN DEUDA CON LOS MONJES – Curiosidades del Vino
    Hablando de lo divino, no debemos olvidarnos de estar eternamente agradecidos a los monjes. De no haber sido por ellos y por su intensa implicación con la viticultura durante la Edad Media, muchas de las técnicas de bodega y varias de las prácticas actuales en el viñedo no existirían. Y, ¿qué sería de nosotros sin Dom Perignon?
  5. EL TINTO Y LA SALUD – Curiosidades del Vino
    Los beneficios del vino tinto para la salud están ya detalladamente estudiados. Se sabe que sustancias antioxidantes como los polifenoles y, muy especialmente el resveratrol, tienen importantes beneficios a nivel cardiovascular. La uva tinta tiene mayor cantidad de antioxidantes, por lo que el vino tinto se considera algo más saludable que el blanco.
  6. ¡A TU SALUD! – Curiosidades del Vino
    En la antigua Grecia, el anfitrión bebía siempre un sorbo de vino antes que los demás para asegurar a los invitados que el vino no estaba envenenado; parece que la frase “a tu salud” tiene en dicho gesto su origen.
  7. TUTANKAMÓN, UN GRAN AMANTE DEL VINO – Curiosidades del Vino
    Cuando se abrió la tumba del faraón en 1922 se encontraron varias jarras de vino enterradas junto a él. En ellas figuraban detalles como la añada, el nombre del elaborador y comentarios sobre la calidad del vino.
  8. LAS MUJERES ROMANAS – Curiosidades del Vino
    En Roma el vino era cosa de hombres, de hecho, las mujeres tenían prohibido beber vino y si su marido las encontraba bebiendo podía incluso pedir el divorcio o, en el peor de los casos, acabar con su vida.
  9. EL PRÍNCIPE CARLOS Y SU ASTON MARTIN – Curiosidades del Vino
    eguimos con los hombres y, más concretamente con el Príncipe Carlos. El heredero de la corona británica adaptó el motor de su antiguo Aston Martin de más de cuarenta años para que pudiera funcionar con biocombustible hecho con excedentes de vino.
  10. LA MARINA REAL Y EL PUERTO DE LONDRES – Curiosidades del Vino
    Las curiosidades entre la Casa Real Británica y el vino no se acaban con el Príncipe Carlos. Según una antigua ley, hoy convertida en tradición folclórica, todo navío de la Marina Real que llegue al puerto de Londres debe obsequiar al alguacil de la Torre de Londres con un barril de vino o ron.

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Vino de Rioja gastará 11 millones de euros en su cambio de imagen

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Vino de rioja, “Saber quién eres”. Es el nuevo lema escogido por la Denominación de Origen Calificada Rioja para vender su marca en España y en el mundo. La campaña, que ha sido presentada esta mañana en la Real Academia Española, será según sus creadores la primera en la historia que apuesta por un eslogan en español, que se repetirá en todo el mundo.

Fernando Salamero, presidente de denominación de vino de rioja, ha afirmado que el nuevo eslogan, “es un concepto polisémico que define la identidad y el origen de una región y la personalidad de quien nos elige”. Según Salamero, “cada vez que alguien brinda con Rioja nos descubre, y es fiel a una marca que es sinónimo de maestría”.

La campaña de vino de rioja es parte de un intento a gran escala de la denominación por reposicionarse en un sector donde cada vez hay más competidores y parte, de hecho, de un estudio estratégico elaborado por la consultora Interbrand.

“Se han tomado decisiones transcendentes, que van a marcar los años venideros”, asegura José Luis Lapuente, director de la DO (en la imagen de portada). El nuevo eslogan de vino de rioja no solo es el título de una campaña de publicidad en la que se invertirán 11 millones de euros al año (3 de ellos en el mercado español), supone además un cambio de rumbo en la estrategia de la marca, que quiere trasladar los valores considerados clave del producto: autenticidad, cercanía, dedicación, verdad…

La lengua es el mensaje de vino de rioja

Shackleton, la agencia publicitaria encargada de la campaña, ha trabajado intensamente en ella durante ocho meses, hasta dar con un reclamo que transmitiera los que consideraban conceptos clave: esencia, orgullo y trascendencia. Y para ello, asegura el director de la agencia, Pablo Alzugaray, no hay nada mejor que vincular el Rioja con la propia lengua española, pues fue de hecho en tierras riojanas, en el Monasterio de San Millán, donde se escribieron los primeros textos en nuestro idioma.

Los carteles de la campaña, aunque se presenten en inglés, alemán, chino o ruso, tendrán siempre el lema “Saber quién eres” escrito en castellano. Y mostrarán ilustraciones del pintor Carlos Corres, elaboradas con las distintas uvas de la denominación de origen. Como explica Lapuente, todas las ferias internacionales y salones se contagiarán de esta identidad visual.

De momento, los carteles de vino de rioja se estrenarán en once países: Reino Unido, Alemania, Suiza, EEUU y China –que son, por este orden, los mayores importadores del vino– y también Canadá, Dinamarca, Holanda, Irlanda, México, Rusia, y, por supuesto, España.

El eslogan, explica Alzugaray, es intencionadamente abierto, para que cada cual lo entienda como considere oportuno: “Podemos hablar de la bodega, la DO o la persona, una persona que sabe quién es es una persona que no es objeto, no es víctima de las modas. Es una persona que tiene un carácter”.

Pedir vino en un restaurante

in Actualidad Vinos

Pedir vino en un restaurante, me dicen que elija yo el vino, ¡vaya trance! ¿Me decanto por el vino de la casa, por ese que seuna tanto, soy original o arriesgo por uno que no conozco? Elegir el vino que acompañará a una comida de una carta con decenas de referencias es un dilema; más cuando la mesa es amplia con gustos y conocimientos heterogéneos: ¿debo atender a mis gustos u optar por un vino conocido que satisfaga a todos aunque a nadie sorprenda?, ¿buscar un vino que me gusta, económico, aunque me tachen de roñoso o inclinarme por uno más caro aunque sea peor y del que sé que pago más el nombre que el contenido? Para orientarles en la elección me limitaré a decirles lo que yo hago en las normales situaciones en las que la responsabilidad y el privilegio de elegir el vino recaen sobre mí.

Antes de pedir vino lo primero que hay que hacer es sondear si alguien tiene una predilección concreta, en cuyo caso hay que buscar la manera de atenderla: optando por ese vino o, si el gusto es muy particular, pedir vino, una botella para la mesa. A partir de ahí toca estudiar la carta de vinos que, por muy amplia que sea, se reduce con solo desechar aquellos que por precio no proceden para la ocasión. La elección que se haga dependerá de los platos, del entorno y motivo de la comida y de quien vaya a pagar.

La situación que se me presenta más a menudo es la comida con amigos o familiares no profesionales. En este caso pregunto cuánto se quieren gastar por pedir vino y elijo con ese tope lo mejor que conozco, mi reto consiste en rebuscar en la carta ese gran vino que por no ser conocido su precio es aún accesible. Si en la mesa hay personas con las que no he tenido mucho trato salgo del apuro con un vino correcto a precio moderado. No todo el mundo está dispuesto a pagar más por el ‘bebercio’ que por el ‘comercio’ y no tienen los demás, en el caso normal de pago a escote, asumir mi capricho por probar un determinado vino. Mayormente opto por vinos que no superan los 20 euros, precio de carta (6-12 € en bodega). Por 15 o 16 euros se accede a vinos que están muy bien y que, bebiendo con moderación, no suponen más de 4 y 6 euros por comensal en el total de la cuenta. Cifra bastante razonable en cuanto al bolsillo se refiere y también al consumo de alcohol per capita.

Una situación también frecuente es la de pedir vino en una comida de compromiso en la que se trata de quedar bien. Aquí es necesario dejar los gustos personales al margen y adecuarse a los del convidado: si el agasajado es entendido en vinos podremos lucirnos con algo especial ya contrastado, si es profano en la materia mejor optar con algún clásico o vino de moda. Ya saben que el sentido del «oído» suele funcionar mejor que el del gusto, por lo que el coste extra por no elegir la mejor relación calidad/precio los asumo como gasto de representación.

Otro escenario para mí habitual para pedir vino es la comida con colegas de profesión. Es la situación óptima para arriesgar y conocer nuevos vinos. Si somos varios cada uno elige según sus inquietudes. Siempre te acabas saliendo del presupuesto, con resultado en cuanto a calidad impredecible.

Pedir vino, local o foráneo

Cuando viajo procuro elegir vinos de allá donde voy: me permite conocer los vinos locales, maridan mejor con los productos regionales y los precios suelen ser más accesibles. De los vinos locales los restaurantes suelen tener una oferta amplia, limitando en su carta a las marcas más conocidas los vinos foráneos, por los que se paga más que en su área de origen. Si en el destino no se produce vino siempre encontramos de fuera, de distinta procedencia, más blancos que tintos o rosados de las variedades más internacionales: Chardonnay, Cabernet, Shiraz, etc . Cuando salgo de Rioja raramente hago patria pidiendo vino de aquí. En lo que se refiere a la calidad de los vinos que se ofrecen en los restaurantes en el extranjero esta es muy variable, igual que su precio, que suele ser bastante más alto de lo que se paga normalmente en España. Y es que en España estamos mal acostumbrados. Aquí, a poco que conozcamos, siempre se encuentra en la carta algún vino muy digno a un precio al menos razonable.

Pedir vino, local o foraneo

En ningún sitio del mundo se pueden encontrar un producto con mejor relación calidad precio que en España. Pretender pedir vino y beber barato en un restaurante en Francia, Italia, Alemania, EEUU, por citar países famosos productores, es misión imposible. Peor aún está la cosa si no se produce vino (Inglaterra, Noruega, Japón, Rusia, Singapur…) donde si el vino es bueno hay que pagarlo. Es por eso que si el presupuesto es ajustado o no se conoce algún vino de la carta que nos cuadre en precio, la opción de la cerveza o simplemente agua no debe desdeñarse. Otra posibilidad que existe en el extranjero que apenas se ha extendido en España es la de pedir vino en copas: se puede acceder a vinos que una botella resultaría prohibitiva y probar cosas nuevas sin arriesgar demasiado.

Si a la hora de pedir vino lo que quiere es gastar poco y no conocemos lo tenemos difícil: los vinos más baratos suelen ser mediocres. Otra posibilidad es elegir el ‘vino de la casa’, que suele ser el más económico de la carta. Lamentablemente suele ser ‘vino de mesa’ o en el mejor de los casos de lo más corriente de la denominación local. Es una excepción la de aquellos restauradores que, entendiendo el concepto de ‘vino de la casa’, seleccionan un producto digno a precio ajustado. En definitiva, si quieren asegurar una mínima calidad y no sabe mucho de vinos no le queda más que ‘rascarse’ el bolsillo.

En cualquier caso, ante la duda a la hora de pedir vino siempre queda dejarse asesorar por el camarero de sala o por el sumiller. Las recomendaciones de estos profesionales suelen ser cabales, aunque a veces traten de derivarte a un vino de precio más alto de lo que estarías dispuesto a pagar. Es por eso que antes de tomar una decisión, pida que le indiquen el precio de la botella, no sea que con la cuenta venga la sorpresa. Información, la del precio, que se debería dar siempre y no se suele dar, lo mismo que tampoco dan los camareros la de los platos que están fuera de la carta.

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